Hoy he vuelto a tener la necesidad de escribir en este blog después de tanto tantísimo tiempo. Una vez me salvó, esta vez creo que a la persona que me gustaría que lo leyera no lo hará, pero necesito desahogarme, quitarme algo de melancolía a través de las palabras.
Esta vez es el fin, me dí cuenta desde el principio que ya no había marcha atrás, que por fin la había cagado hasta el fondo, lo había vuelto a conseguir. Pensaba que no me sería duro olvidarme, que ya lo había pasado otras veces y que hasta era posible que rápidamente intentara emendar su error y me pidiera nuevamente volver como en otras tantas veces ha ocurrido. Pero esta vez me he dado cuenta de que es diferente. Ya no hay esperanzas, la he cansado hasta la saciedad, hasta que ya no podía más. Lo cierto es que no lo esperaba del todo que me dejara en un momento en el que volvía a estar muy enamorado, quizás no lo esperaba porque no imagino el resto de mi vida sin la persona con la que me lo imaginaba pasando. Me ha aguantado mis manías, mis despechos y mis maltrechos a cambio de besos y buenos momentos, pero ha llegado un momento en el la balanza ha pesado más en el lado negativo, lo que la ha decantado definitivamente.
Pensaba que nunca más iba a pasarlo mal, noches sin dormir y cosas de este estilo, que solamente una vez te pueden romper el corazón y el resto eran solo rasguños…mentira. Esta vez duele más, duele más porque empezaba a creer en lo de formar algo, un proyecto común, bueno, o quizás es hoy cuando lo creo, hoy que ya no hay marcha atrás.
Lo peor del caso es que siempre me han pedido un cambio de actitud y carácter para que pudiera funcionar en una relación y es ahora, cuando todo está perdido, cuando empiezo a creer que soy capaz de dar este salto cualitativo en mi persona. Estoy convencido de ello. Estoy convencido que de tener otra oportunidad sería capaz de cambiar poco a poco, lo estoy por una simple razón: porque a diferencia de las ciento de ocasiones anteriores es ahora cuando me lo propongo seriamente, bueno, más que seriamente, simplemente lo haré. Nunca con anterioridad había dicho que iba a cambiar, ni tan siquiera que lo fuese a intentar, pero ahora lo necesito. Será la edad y que mi vida de inmaduro ha tocado techo y es ahora el punto que siempre me había planteado como de inflexión en mi vida, porque siempre había pensado que nunca llegaría.
Si alguien lee esto y conoce a la persona que busco que vuelva conmigo, por favor, que le haga llegar este escrito, no servirá de nada ni cambiará nada, pero por lo menos que sepa que no ha perdido ni un segundo de su vida a mi lado, pues nunca encontrará a nadie que la quiera igual.































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